
En la calle de Bourbon, en pleno barrio francés de Nueva Orleans, la gente lanza desde las balconadas collares de cuentas a las transeúntes, que deben responder al regalo enseñando los pechos para diversión general de la bulliciosa clientela de los clubes de jazz y de blues que abarrotan la zona. Microsoft ha celebrado su Conferencia Mundial de Socios en la capital de Luisiana, reuniendo a más de 9.000 clientes y distribuidores de sus programas. Apenas unos días antes, Google le había lanzado un collar al cuello al anunciar Chrome OS, un sistema operativo propio y gratuito que se podrá descargar de Internet. La expectación de la comunidad informática, incluyendo los correligionarios del software libre (gratuito y abierto), por ver la respuesta del gigante de Redmond era general. Pero a Microsoft le pudo la timidez de señorona madura. Sólo enseñó un pechito y rápidamente se tapó. Anunció una versión reducida online gratis del Office, su programa de aplicaciones de oficina, pero descartó un sistema operativo réplica del de Google.






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